viernes, 2 de julio de 2010

Nuestro mundo

La llegada de Vicente llegó a cambiar todo. Nuestra visión de la maternidad, de familia, de vida, de niñez. Él nos integró a un mundo desconocido completamente, un mundo caótico pero lleno de belleza. Nadie sabe, ni puede llegar a imaginarse este mundo hasta que llega a él. A pesar de todo el dolor que se siente, de la preocupación y la angustia es un mundo maravilloso, lleno de personitas maravillosas, mamás y papás con una garra incomparable, un mundo donde la lucha es a cada segundo, la esperanza no se puede perder y las fuerzas, que a veces se agotan, son fuerzas que uno no piensa que tiene, hasta que se da cuenta de lo que está haciendo. Vivir en este mundo cuesta, pero vale la pena. Cuesta aceptar lo nuevo, lo desconocido, el sufrimiento, el dolor, cuesta ver a un hijo "sufriendo". Cuesta sacarse la imagen del hijo aprendiendo a caminar y cambiarla por la del hijo recién afirmando la cabeza, fijando los ojos, conectandose con uno. Cuesta aceptar que nuestra vida cambió para siempre, que ya nada es lo mismo, que la independencia se convierte en una total dependencia del hijo. Cuesta entender que otra persona también puede cuidar al hijo para que uno descance y que descansar no está mal, que no se debe sentir culpa. Una vez que se supera todo esto se empieza a ver lo maravillosa que es esta nueva vida, en este nuevo mundo. Como mamá de un niño con discapacidad sé que disfruto más a mi hijo, cada pequeño avance es uno de los triunfos más grandes, todo se magnifica, todos los sentimientos por el hijo se multiplican al infinito. Se aman más profundamente, se necesitan más. Yo necesito a mi hijo cada minuto y de a poco he ido confiando en que nada le pasará si salgo un rato sola, he ido confiando en que si lo puede cuidar mi cuñada para que con Roberto salgamos tranquilos a un asado... Aunque lo extrañe enormemente!! No sé qué nos depare el futuro, pero hay que disfrutar el ahora, darle fuerza, estimularlo al máximo, amarlo y regalonearlo. Vicente es el amor de mi vida y le doy gracias a Dios por este ángel que me envió. Este nuevo mundo es mucho mejor que el paralelo... Se deberían convinar, mezclar, entrelazar... qué bello mundo sería!!!

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