lunes, 13 de diciembre de 2010

Balance de fin de año

Estos últimos días he escuchado y visto por la televisión los balances que se han hecho con respecto a este año. El terremoto, el mundial, los mineros, el incendio en la cárcel, el choque del bus, la Teletón... etc. A nivel nacional hemos tenido un año lleno de sorpresas, buenas y malas. Mucho sufrimiento, muerte, destrucción, angustia, desesperanza, incertidumbre, miedo, dolor, horror... Muchos, incluída yo, quieren que termine luego este año... Sin embargo mi balance no es malo, por que mi perspectiva de bueno y malo se centra netamente en mi hijo, en cómo esté él de bien o mal, y pese a que tuvimos momentos malos, este año fue bueno por que él estuvo bien. Si, bien. Si tuvo sus enfermedades propias del invierno, si pasó victorioso una cirugía, con todo lo que conllevó su salud durante el invierno, su bajo peso. Pese a todo fue bueno, él salió adelante como siempre, se afirmó bastante, creció, subió de peso, progresó inmensamente. Mi balance es bueno y en la mañana mientras veía a un doctor, siquiatra o sicólogo, no sé bien, mientras decía que uno se sencibiliza más o menos con respecto a los eventos que ocurrieron este año y afronta mejor o peor ciertas situaciones, dependiendo de "cuán cero de chancho sea", yo pensaba que claro, si me impresionaron mucho, me dolieron mucho, me impactaron mucho y me alegraron mucho los eventos de este año, nada se compara con mi hijo. Su sufrimiento es lo que más me duele, me llega, me hiere, me mata; su alegría es lo que más me emociona, verlo sonrreirme en la mañana es lo que más me llena el alma, me saca lágrimas... Nada duele más que un hijo y nada hace más feliz, por lo menos en mi caso. Vicente es mi motor, mi punto débil, mi fuerza, mi todo. Si él está mal todo está mal, si está bien, está todo bien. Mi hijo es una bendición, todos sus avances son una bendición de Dios y estoy tan agradecida. No sé qué me espera el otro año con él, pero sé que va a seguir triunfando, avanzando y progresando. Ahora a agarrarse por que mi niño es un terremoto!

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