jueves, 21 de abril de 2011

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Hace meses que no escribo, no había logrado concentrarme y, en realidad, me faltaban ganas y tiempo. Tuvimos un verano relativamente bueno con Vicente, salvo por una otitis que nos molestó por lo menos hasta fines de enero y los malditos "pollitos" que no se acaban nunca, estuvimos bien. Logramos salir un fin de semana lejos de casa, a Lonquimay, donde vivimos 2 días de invierno en pleno verano, hasta nieve tuvimos. Lo principal es que Vicente se mantuvo firme y no se resfrió, ni complicó ni nada, se porto impeque.
Por mi parte aprendí a manejar, ya para febrero lograba manejar sin transpirar hasta el borde de la deshidratación, culpa del calor y los nervios. Ya a mediados de marzo me tiré a manejar sola... bueno, con Vicente bien amarrado en su silla atrás. Esto del manejo me da mucha libertad para salir con el Vicente, llevarlo donde quiera sin ir cargada como burro, aguantando las malas caras que ponen los choferes de los colectivos cuando tienen que hacer el enorme sacrificio de bajarse y guardar un coche en el portamaletas.
El 2 de marzo Vicente empezó a ir a un centro de estimulación, los primero días iba feliz y se entretenía mucho...  Me quedé con las dos primeras semanas y de a poco lo fui dejando solo, primero 30 minutos antes de que terminara su horario, después 40, luego una hora y ya como al 5to día las 2 horas y 15 minutos que le corresponden ir. Pasó el fin de semana y el lunes lo fui a dejar, entramos, lo tomó la tía, me miró y lo supo inmediatamente... Me miró con ojos de gato con botas, me dí media vuelta y salí con el corazón echo trizas. Su sala da justo a la calle así que escuché su llanto... Cuando lo voy a buscar se pone contentísimo, no así cuando lo voy a dejar. Ahora empieza su llanto, con arcadas y todo, desde que abro la puerta del auto. Aún no se le quita la pena cuando lo dejo. Se le pasa luego y lo hacen trabajar harto sus piernas y su gateo, cuando llego a buscarlo, está sentado en una silla especial para él, cansadísimo. Se me ha hecho un poco difícil esto de tener 2 horas para mí... No sé qué hacer en ese tiempo, me vuelvo a la casa y parece que no pasa nunca el tiempo, me quedo en el centro y lo mismo, no sé qué hacer. Es nuestro periodo de adaptación... ayyy qué difícil es confiar en otra persona para que cuide a tu hijo. La tía de Vicente me da confianza, se maneja con la gastrostomía y le pone especial cuidado, ya que es el único aún que no camina de sus compañeritos. Esa es la meta, que camine, le tome el tiempo que le tome, no lo apuro... si me impaciento, quiero verlo correr y ser más independiente... mi vida!
Este 28 de abril tenemos una evaluación con la Teletón, mh no voy muy convencida, pero mi cargo de conciencia puede más. Necesito saber qué más puedo hacer por mi niño, qué le falta, cómo lo hago... Siento que nos estamos quedando un poco atrás... Ese maldito miedo de no saber si hago las cosas bien o mal... Aunque mi niño me demuestra que avanza, que crece, que está más fuerte, está ese miedo siempre de que algo me falta, algo más puedo hacer. Vamos que se puede!!!!!!!!

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