viernes, 4 de junio de 2010
Alimentación
La alimentación de Vicente ha sido una de las cosas más difíciles de esta etapa. Él nunca quizo tomar leche, ni pecho, ni mamadera y ninguno de los rellenos que probamos le gustó. Podía tomar agua feliz, pero le poníamos la mamadera con leche y sellaba sus labios apretaba la mandíbula y ahí quedabamos. Cuando nació Vicente pesó 3,400 kilos, nada mal. Al pediatra no le llamó la atención que no quiciera tomar pecho el primer día, me explicó que él seguramente venía con "una mochila de nutrientes" y que no necesitaba aún. Sin embargo, pasó todo el primer día, la primera noche y el siguiente día sin querer pecho. Al tercer día le dieron relleno y tomó un poco. Antes de darlo de alta el pediatra le hizo un pequeño corte en la parte de abajo de la lengua, esa partecita que parece que sujeta la lengua. Me dijo que quiza por que tenía muy corta esa parte no podía sujetar bien su boca a mi pecho. Nos vinimos a casa con un relleno y mi inapetente hijo. No hubo caso de darle pecho, ni relleno. Así pasamos los primeros 3 meses de su vida, dandole la leche con gotario, con jeringa, con mamadera... Después de su estadía en el Hospital Regional, después de que lo operaron de la laringomalacia, tomó leche bien un mes, después volvió a lo mismo de antes. A los 6 meses tuvimos que ponerle una sonda nasogástrica, para la edad que tenía pesaba sólo 5 kilos. Con eso estuvimos bien, dentro de lo que se puede llamar bien. Tampoco subía bien de peso y pasado un tiempo el reflujo nos jugó una mala pasada. Durante una de las estadías en el hospital le hicieron examenes de deglución y estos arrojaron como resultado una traqueobroncomalacia, además de tener la traquea curva. Esta era la razón de tantas bronconeumonias y de sus obstrucciones. La malacia en un órgano es un reblandecimiento, Vicente al tener su vía respiratoria con malacia se le hace dificil comer y tragar y de lo poco que traga aspira. Todas esas mañas para comer eran simplemente su instinto de sobrevivencia. Nunca pensamos que el que no quiciera comer era por que en realidad le hacía mal. La solución a esto fue un gastrostomía, desde que la tiene sube bien de peso, ya no tiene que aguantar esa pequeña manguerita en la nariz y gracias a esto tampoco usa oxigeno. Se ha recuperado increíblemente. Su alimentación ahora es casi normal, este verano empezó con vómitos, no sabíamos por qué y tampoco era normal en él, por que tiene una operación antireflujo. Bueno, buscando y pidiendo mucho a Dios que me iluminara, encontré la solución. La leche le hace mal. Reemplazamos sus tres leches diarias. Al desayuno un batido de avena, pasas, nueces o almendras, semillas de sésamo miel y linaza, la colación de la tarde sémola con frutas y en la noche lo mismo del desayuno pero sin miel ni nueces. Desde hace un mes volvió a comer tranquilo y sin vómitos. Esta semana le incluímos quinoa que es un cereal mucho más completo. Lo que nos falta ahora es que coma por boca, cosa que no quiere por ningún motivo. Mi niño tiene su genio, por ahora lo dejo, no lo molesto con estimularlo en ese sentido, quiero esperar un tiempo a que recupere la confianza en la comida. Total él no ha mostrado que él tiene su tiempo, ya no hará saber que quiere ir y comer una fuente de papas fritas... qué linda imagen viene a mi cabeza... verlo todo sucio, con su bella sonrisa y en su manito una papa frita toda apretujada y mordida por él... Bueno, si no es una papa frita será otra cosa que le guste.
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