martes, 1 de junio de 2010

En el hospital

Odio el hospital... Cuando estaba embarazada una primita de 5 años de Vicente fue operada de apendicitis. La fuimos a ver en la tarde cuando llegó Roberto del trabajo. El pasillo donde estaba su sala era deprimente, oscuro, de colores café con blanco, un pasillo horrible. Habían 4 salas, la sala de tratamientos especiales, la sala para niños quemados y dos salas comunes. Ella estaba en una de las salas comunes, sólo podá entrar una sola persona a verla así que entró Roberto, yo me quedé en la puerta mirandola, se veía alegre, le habíamos llevado de regalo un block, tijeras y lápices de colores, habrió su regalo y se puso a pintar, conversar con Roberto y de pronto me ví mirando a un niñito que estaba solito, sentadito en la cama, debe haber tenido unos 5 años también. Su carita estaba triste, miraba desconsolado, desorientado. Me dió una pena horrible, verlo ahí sin nadie que lo acompañara. Me fuí por el pasillo hasta que encontré una ventana donde podía estar sola, no pude evitar llorar con una pena que no sentía hacía años, era la primera vez que veía esa realidad. Mientras iba caminando por el pasillo me topé con varios niños que andaban con sus pijamas, acompañados por alguna de las enfermeras que los acompañaban al baño. Algunos pasan ahí meses, años... Qué horrible!!! No me cabe en la cabeza que una mamá pueda dejar a su hijo en el hospital, al cuidado de personas que no conoce, y para mi gusto muchas personas que no están preparadas para trabajar con niños. Cuando estaba en la ventana pensé "espero que mi hijo nunca este aquí"...
Un año después ahí estaba con él, en la sala de tratamientos especiales, con horarios limitados para verlo... Qué dolor sentía cada vez que tenía que dejarlo ahí... De 10 am a 12.30 pm y luego de 3 pm a 7.30pm. Se pasaba tan rápido el tiempo... Roberto llegaba a las 7 y estaba con él sólo media hora, mientras yo esperaba afuera, mirando cada vez que se abría la puerta. Me venía llorando a mares cada noche, me dolía tanto dejarlo.
Vi muchas cosas en el hospital, mamás que no iban a ver a sus hijos, mamás que iban sólo un ratito y se iban tan tranquilas, papás que iban, papás que no iban... Vi a una familia de gitanos entera rezando por la hija que estaba grave en esa sala... Vi como se llevaban niños los paramédicos del SAMU, de urgencia al hospital de Conce por que ahí ya no tenían más medios para tratarlo. Vi irse a su casa a una niña de 10 años feliz por que por fin se iba, días antes una de las enfermeras le decía a la mamá que tenía que cortarle en pelo, esa niña tenía el pelo casi hasta la cintura. La enfermera le decía que era incómodo que tuviera el pelo tan largo, que ella se lo podía cortar pero no se lo iba a dejar bien... Yo escuchaba y miraba sin poder creer lo que escuchaba. Por qué cortarle el pelo si se le puede hacer una trenza, por qué dejarle todo desparejo su pelo por que sí. Odio el hospital, odio haber estado ahí, ver cosas, conocer "profesionales de la salud" y futuros médicos y enfermeras con cero ética, cero amor por los pacientes... odio haber vivido eso, pero también lo agradezco por que abrí los ojos a esa realidad que nunca me imaginé que fuera tan triste y cruda.

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