Empezamos el 2009 de la peor forma, pero hoy mirando con calma esos lejanos escenarios agradezco a Dios lo que pasamos por que ya estamos aquí, tranquilos, felices. De haber podido cambiar el pasado, lo cambio a ojos cerrados por uno en que mi hijo no hubiera tenido que ser conectado a ventilador mecánico, ser operado a los 3 meses, luego ser hospitalizados por bronconeumonia 5 veces, una con ventilador mecánico nuevamente; cambiaría a ojos cerrados dejarlo hospitalizado, venirme a casa en la noche y no saber cómo estaba; cambiaría a ojos cerrados los días interminables en el hospital cuando no podía tomarlo, alimentarlo ni mudarlo, sólo escuchar los sonidos de las maquinitas, ver cómo dependía de ellas para sobrevivir. De tener el poder de cambiar las cosas hubiera cambiado mis pulmones, mi traquea, mi cerebro, todo lo que necesitara mi hijito para que no pasara por nada de eso. Si pudiera cambiar algo sería el hecho de que se alimentara por boca, que disfrutara las frutas, los dulces, lo que quiciera probar, no habría límites. Sin embargo, ya pasó, todo eso ya pasó... y está aquí, a mi lado, alegre, desordenado, fuerte, valiente como ninguno, feliz... Si todo lo que pasó fue para hacerlo más fuerte se logró el objetivo... de paso me hizo más fuerte, para hacer lo que sea necesario por él.
Hoy puedo mirar atrás y sentir alivio que el 2009 se fue, rápido... lejos y que no volverá... Sé que por su condición Vicente puede enfermarse, pero tengo la seguridad que va a salir adelante. Siempre está el miedo si, por que lo vivido dejó cicatrices, están ahí y duelen, pero por otro lado está él, con su alegría, con sus ojos brillantes, con sus hermosos balbuceos, con sus mañas, su temperamente marcado, su ternura... todo eso hace que lo vivido sea lejano. Hoy tenemos un presente alegre, sano, en casa, con la familia; el futuro... sólo Dios sabe qué nos depara el futuro.
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